Es nuestra oración que estos estudios le puedan servir para poder crecer en su relación con Dios
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La Parabola de los Dos Hijos
TEMA: LA PARÁBOLA DE LOS DOS HIJOS
TEXTO: DEUTERONOMIO 30:15-16
INTRODUCCION
El tema central de esta parábola es la obediencia al Padre. Recordemos que la obediencia es la verdadera prueba de nuestro amor por Cristo y el secreto para descubrir la voluntad de Dios en nuestra vida.
No basta con decir: hay que obedecer. La verdadera obediencia a Dios se demuestra con hechos.
DESARROLLO
Mateo 21:28-32
Esta parábola claramente confronta a los religiosos del tiempo de Jesús (Mateo 21:23), ya que ellos decían amar y servir a Dios, pero sus hechos lo negaban, Mateo 15:8. Aquí vemos la implicación de la obediencia al llamado del Padre de trabajar su viña.
Veamos algunos detalles importantes de esta parábola:
Jesús pregunta: “¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?”
I. EL HIJO SE NIEGA
Mateo 21:28-29
La actitud no era la esperada de un hijo:
a. Se niega: Vemos la sinceridad de un hijo no dispuesto a obedecer al Padre, que se muestra irreverente ante el pedido del padre. Pero también es importante notar la actitud del Padre que no lo forzó, si no que le permite el uso de su libre albedria, su derecho y autoridad de decidir por si mismo.
b. Se arrepiente: Ante su negativa de ir reflexiona en su actitud de desobediencia, trayendo un arrepentimiento. El arrepentimiento es la retractación, dolor o contrición de acciones pasadas que son vistas como cosas que fueron mal hechas o indebidas para corregirlas. Vemos que el valor de las palabras y las promesas muchas veces son contrarias a las actitudes.
c. Fue: Su cambio de pensar y actitud trajo la obediencia tal como los publicanos y las rameras respondieron al mensaje arrepintiéndose de sus pecados.
Este a pesar de su actitud negativa, terminó obedeciendo:
1. Dios todavía puede trabajar con un corazón que se arrepiente
Este hijo comenzó mal, pero terminó bien.
Dijo “no”, pero cambió de corazón.
Esto nos enseña que nuestro pasado no tiene que determinar nuestro futuro.
Quizás alguien ha dicho:
- “No quiero servir.”
- “No quiero cambiar.”
- “No quiero perdonar.”
- “No quiero volver a la iglesia.”
- “No quiero obedecer.”
- “No puedo hacerlo.”
Pero Dios puede tocar ese corazón. El problema no es solamente haber dicho “no”.
El verdadero problema es permanecer en el “no”.
2. El arrepentimiento cambia nuestra dirección
El texto dice: “Arrepentido, fue.”
- Arrepentirse no es solamente sentir tristeza, arrepentirse significa cambiar de dirección.
- Antes iba en una dirección; ahora va hacia otra.
- Antes hacía su voluntad; ahora decide hacer la voluntad del Padre.
El paso lo puedes cambiar hoy, no con palabras, si no con acciones.
II. EL HIJO QUE ACEPTA IR
Mateo 21:30-32
La actitud de este hijo parecía de un hijo obediente:
a. Acepta ir: Fingía obediencia por medio de su respuesta, pero su corazón manifiesta su verdadero estado a través de su desobediencia. Tal como los principales sacerdotes y los ancianos parecían hacer la obra del Padre, pero solo buscaban su conveniencia, por eso Jesús les llamó hipócritas, Mateo 23:13 & 23-29, Lucas 7:30.
b. Se arrepiente: Notemos que este arrepentimiento es para mal, porque había dispuesto ir pero luego al manifestarse su desobediencia cambia de actitud. Tenía una apariencia de buen hijo, pero la verdad tenia otras prioridades en su alma.
c. No fue: al aceptar ir a trabajar para el padre solo hay una aparente obediencia, pero al no ir manifestó sus verdaderas prioridades. No le interesaba trabajar para el padre; solo acepto para que el padre no le siguiera importunando. La rebeldía se manifestó en sus acciones mas que en sus palabras. No era integro porque lo que pensaba no concordaba con lo que había en su corazón, Mateo 23:3.
A pesar de su actitud positiva, termino desobedeciendo:
1. Podemos tener palabras correctas y acciones equivocadas
Este hijo sabía qué decir, dijo “sí”.
Llamó a su padre “señor”, mostró respeto con sus palabras.
Pero sus acciones contradijeron sus palabras.
Y esto puede suceder también en nuestra vida espiritual.
Podemos decir:
- “Cristo es el Señor.”
Pero vivir como si nosotros fuéramos los señores de nuestra vida.
- “Voy a cambiar.”
Pero seguir haciendo lo mismo.
2. Dios mira más allá de nuestras palabras
Los hombres pueden impresionarse con nuestras palabras, pero Dios mira nuestro corazón y nuestras obras.
La fe verdadera produce obediencia.
No obedecemos para comprar la salvación; obedecemos porque hemos recibido la gracia de Dios.
CONCLUSION
Mateo 7:21
La verdadera obediencia se muestra con hechos, no con palabras.
El servicio define a los creyentes y manifiesta lo que verdaderamente hay en su corazón y deja descubiertas las verdaderas intenciones del corazón.
- Jesús les reprocha a los religiosos de su tiempo, que aunque parecían trabajar en la viña del Padre, su corazón no era integro y a pesar de la exhortación de Juan no se arrepintieron.
- Su legalismo los lleva a una actitud de superioridad espiritual, olvidando que lo que ahora condenan en otros también ellos lo hacían.
