SERIE: CONQUISTANDO LA PROMESA
TEMA: LA BATALLA DE HAI
TEXTO: JOSUÉ 7:2
INTRODUCCION
En hebreo, Hai (Ai) significa literalmente "ruina" o "montón de escombros". Las batallas del pueblo de Dios contra Hiai, no seña que la victoria no depende de su fuerza, sino de su obediencia y de la presencia del Señor. Aprendemos que el pecado oculto trae derrota, pero el arrepentimiento y la obediencia restauran el favor de Dios y conducen a la victoria.
DESARROLLO
I. LA DERROTA
Después de la gran victoria en Jericó, Israel esperaba que todas las demás conquistas fueran fáciles, así que cometieron algunos errores y por eso fueron derrotados:
a. Subestimaron al Enemigo
Josué 7:3
Sin embargo, ocurrió lo inesperado:
- En Jericó, una ciudad enorme cayó.
- En Hai, una ciudad pequeña derrotó a Israel.
No es el tamaño del enemigo lo que determina el resultado, sino nuestra relación con Dios.
· Muchas veces en la vida no somos derrotados por los problemas más grandes, sino por pequeñas áreas de desobediencia que hemos dejado crecer, Cantares 2:15.
b. Confiaron en sí mismos
Josué 7:4
Israel obtuvo una gran victoria en Jericó y esto hizo que quizás Josué se sintiera muy seguro de sí mismo.
- Estableció su propia estrategia: enviando espías y siguiendo el consejo de ellos. Quizás uno de los momentos en que más somos vulnerables a una derrota es justo después de haber obtenido alguna victoria.
- No consultó a Dios: cuando confiamos en nuestras fuerzas, Dios nos permite fracasar para que nos volvamos a Él, Proverbios 3:5.
La confianza en sí mismo y el razonamiento humano reemplazó la dependencia de Dios, el éxito de ayer puede producir la autosuficiencia de hoy.
c. No Consultaron a Dios
Josué 7:5-7
Después de ser derrotados, Josué se postró sobre su rostro delante de Jehová. ¿Por qué no hizo eso antes? ¿Qué pasó que Josué no consultó a Dios para saber cuál era el plan para conquistar a Hai? Dios le hubiese mostrado lo que había pasado y se hubieran ahorrado una derrota. Cuando pensamos que somos muy inteligentes o que tenemos mucha experiencia, estamos tomando el camino a una derrota segura.
- Esto trae: desanimo, frustración, dolor, miedo, inseguridad, estrés, duda, etc.
Cuando viene una derrota por no consultar a Dios antes, entonces cuestionamos a Dios y su voluntad.
d. El Pecado
Josué 7:10-11
En su frustración Josué se humilla y Dios le muestra la raíz y razón de la derrota ante Hai, el pecado. El pecado de uno, Acán, afectó a la congregación, pero, sobre todo a su propia familia, Josué 7:24-25.
- La derrota fue debido a la ira de Dios, Josué 7:1.
El pecado siempre traerá derrota a nuestra vida evitando que podamos poseer la tierra prometida.
La derrota provoco que Josué se volviera a Dios. Así que nuestras derrotas deberían llevarnos a Dios para que Él nos de la victoria.
II. LA VICTORIA
Josué 8:1
Después de descubrir el pecado de Acán y purificar al pueblo, Dios ordenó a Josué atacar nuevamente. Josué armó un plan estratégico guiado por Dios, no por la confianza en sí mismo.
a. Consultó a Dios
Josué 8:2
Ahora Josué ya no dependía de si mismo ni su capacidad, si no de la dirección y la voz de Dios.
La fórmula del pasado puede no ser la dirección para el presente. Necesitamos escuchar nuevamente al Señor.
Consultar a Dios trajo el reconocimiento del pecado y la condición vdel pueblo, lo cual llevo al arrepentimiento.
b. La Obediencia
Josué 8:2
Una cosa es escuchar a Dios, la otra es obedecer lo que Dios te dice cuando le consultas. Sin obediencia no hay victoria sobre las ruinas del pasado para poseer la tierra prometida.
Jericó cayó con trompetas, Hai cayó mediante una emboscada.
¿Por qué?
Porque Dios no trabaja siempre de la misma manera, Josué 8:18 & 26.
Lo importante no es copiar métodos, si no que obedecer la voz de Dios.
Josué siguió exactamente las instrucciones de Dios.
- No añadió nada.
- No quitó nada.
La victoria llegó cuando hubo obediencia total. La bendición siempre está del otro lado de la obediencia.
c. El Lugar de tu Derrota es tu Victoria
Josué 8:28
No los envió a otra ciudad, los hizo regresar exactamente donde habían fracasado. Dios muchas veces nos hace volver al lugar donde caímos para demostrar que Su gracia es mayor que nuestro fracaso.
Nuestras victorias no dependen de nosotros, si no de Dios. Nuestras derrotas no son por causa de Dios, si no por nosotros no tomar en cuenta a Dios.
CONCLUSION
Josué 8:30 & 34-35
Es interesante que, después de conquistar Hai, Josué no siguió inmediatamente con otra batalla.
- Primero edificó un altar.
- Luego, leyó la Ley delante del pueblo.
- Renovó el pacto.
Las victorias deben llevarnos a la adoración y no al Orgullo y nunca debemos atribuirnos el mérito de aquello que Dios hizo.
La primera batalla nos muestra:
- Confianza en nuestras propias fuerzas.
- Pecado oculto.
- Subestimar al enemigo
- Derrota.
La segunda batalla nos enseña:
- Arrepentimiento.
- Dependencia de Dios.
- Obediencia.
- Victoria.
La diferencia entre ambas no fue el tamaño del enemigo, sino la condición espiritual del pueblo.



