TEMA: CUANDO EL HOMBRE DEJA SU LUGAR DE LIDER
TEXTO: GENESIS 3:9
INTRODUCCION
El hombre fue creado para caminar con Dios, obedecer a
Dios, cuidar lo que Dios le entregó y asumir responsabilidad espiritual.
·
La serpiente entra en el huerto.
·
La conversación comienza.
·
La tentación aparece.
·
Eva come del fruto.
Pero hay algo que muchas veces pasamos por alto: Adán estaba allí, Genesis 3:6.
· Adán no estaba lejos.
El problema no fue solamente que Adán comió: El problema comenzó cuando Adán dejó de ocupar su lugar.
Dios pregunta:
“¿Dónde estás tú?”
·
Dios sabía perfectamente dónde estaba
Adán.
·
La pregunta no era geográfica.
Dios no estaba preguntando:
“¿En qué lugar del jardín estás?”
Dios estaba preguntando:
·
“Adán, ¿dónde estás espiritualmente?” ¿Dónde estás?
·
¿Dónde está tu relación conmigo?
·
¿Dónde está tu obediencia?
·
¿Dónde está tu responsabilidad?
·
¿Dónde está el hombre que te llamé a
ser?
I.
CUANDO EL
HOMBRE DEJA SU LUGAR, SE VUELVE PASIVO ANTE EL
ENEMIGO
Satanás comienza atacando la Palabra de Dios.
·
Y mientras la conversación se
desarrolla, Adán permanece en silencio.
Aquí encontramos una de las primeras grandes lecciones
para los hombres: El silencio de un hombre puede
convertirse en una puerta para el enemigo.
Adán conocía el
mandamiento, Pero cuando llegó la tentación, no defendió la Palabra.
·
No corrigió la mentira.
·
No protegió a su esposa.
·
No tomó autoridad espiritual.
·
Simplemente observó.
El
problema de Adán no fue falta de información, fue falta de acción.
Hay hombres que están presentes físicamente en su casa,
pero ausentes espiritualmente.
·
Están en la mesa, pero no oran.
·
Están en la casa, pero no enseñan la
Biblia.
·
Pagan las cuentas, pero no pastorean
su familia.
·
Trabajan para su familia, pero no
interceden por su familia.
·
Saben lo que está pasando, pero no
dicen nada.
Y debemos entender algo:
·
Ser cabeza del hogar no significa ser
dictador del hogar.
·
Significa asumir responsabilidad
espiritual por el hogar.
Un hombre de Dios no solamente
pregunta:
“¿Qué necesita mi familia?”
También pregunta:
“¿Qué necesita espiritualmente mi familia?”
II.
CUANDO EL HOMBRE
ABANDONA SU LUGAR, OTROS VOCES OCUPAN SU LUGAR
La serpiente comienza a ofrecer una voz alternativa a la
Palabra de Dios: “No moriréis...”
El enemigo
introduce una mentira.
Y aquí encontramos un principio importante:
Cuando la voz de Dios deja de ser la autoridad en una casa, otras voces
comienzan a gobernarla.
·
Si el padre no enseña a sus hijos
quién es Dios, el mundo lo hará.
·
Si el padre no enseña valores
bíblicos, las redes sociales los enseñarán.
·
Si el padre no habla sobre pureza,
identidad, matrimonio y responsabilidad, alguien más hablará.
·
Si el padre no lleva a sus hijos a
Cristo, la cultura intentará llevarlos en otra dirección.
No podemos impedir que nuestros hijos escuchen otras
voces, pero podemos asegurarnos de que conozcan
primero la voz de Dios.
Una pregunta para
los padres ¿Qué voz está discipulando a nuestros hijos?
·
¿La Biblia?
·
¿La iglesia?
·
¿Papá y mamá?
·
¿O TikTok, YouTube, Netflix, amigos,
influencers y la cultura?
Porque nuestros hijos serán discipulados. La pregunta no
es si serán discipulados.
La pregunta es:
¿Quién los está Discipulando?
III.
CUANDO EL HOMBRE DEJA
SU LUGAR, LLEGA EL PECADO
Después de comer del fruto:
“Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron
que estaban desnudos...”
·
Antes había comunión.
·
Ahora hay vergüenza.
·
Antes caminaban con Dios.
·
Ahora se esconden.
El pecado siempre promete libertad, pero termina
produciendo esclavitud.
·
Promete satisfacción, pero produce
vacío.
·
Promete placer, pero produce dolor.
·
Promete independencia, pero termina
separándonos de Dios.
Adán perdió algo
más que un jardín.
·
Perdió comunión.
·
Perdió inocencia.
·
Perdió autoridad.
Y el pecado afectó también su familia.
Esto
sigue sucediendo hoy
Cuando un hombre abandona su lugar espiritual, las
consecuencias no siempre
aparecen inmediatamente.
Puede parecer que todo está bien, pero poco a poco:
·
La oración desaparece.
·
La Palabra desaparece.
·
La autoridad espiritual desaparece.
·
La comunicación se deteriora.
·
El matrimonio comienza a enfriarse.
·
Los hijos pierden dirección.
Y eventualmente la casa comienza a sentir las
consecuencias.
IV.
EL HOMBRE QUE DEJA SU LUGAR TERMINA BUSCANDO
CULPABLES
Génesis
3:10-12
Dios pregunta: “¿Quién te enseñó que estabas desnudo?”
Y Adán responde: “La mujer que me
diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.”
Aquí aparece otro problema: Adán
no asume inmediatamente responsabilidad.
Primero señala a Eva, y en cierto sentido, termina
señalando a Dios:
“La mujer que tú me diste...”
Es fácil culpar a otros:
·
“Fue mi esposa.”
·
“Fueron mis padres.”
·
“Fue mi pasado.”
·
“Fue mi trabajo.”
·
“Fue la sociedad.”
·
“Fue la tentación.”
Pero un hombre espiritual aprende a decir:
“Yo soy
responsable delante de Dios por mis decisiones.”
Eso no significa que un hombre sea responsable por cada
decisión de los demás.
Significa que debe asumir responsabilidad por su
propia obediencia a Dios.
V.
¿CÓMO RECUPERA
UN HOMBRE SU LUGAR?
1. Vuelve a Dios
Antes de intentar arreglar todo lo demás, arregla tu
relación con Dios.
Salmo 51:10
“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un
espíritu recto dentro de mí.”
2. Vuelve a la Palabra
Un hombre no puede liderar espiritualmente una familia si
él mismo no está siendo dirigido por la Palabra.
Salmo 119:105
“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi
camino.”
3. Vuelve al altar familiar
Ora por tus hijos.
Ora por tu esposa.
Da gracias a Dios.
El altar familiar
no necesita ser complicado, necesita ser constante.
4. Protege tu casa
Un hombre debe discernir qué entra en su hogar, no
solamente por la puerta.
También por:
- los teléfonos,
- las conversaciones,
- las amistades,
- el entretenimiento,
- las influencias,
- los valores.
Un hombre
espiritual no controla a su familia; la protege y la guía hacia Cristo.
5.
Sé ejemplo
Tus hijos probablemente aprenderán más de lo que ven que
de lo que les dices.
Si dices:
“Ora”, pero nunca oras.
“Lee la Biblia”, pero nunca lees la Biblia.
“Ve a la iglesia”, pero siempre
tienes una excusa.
Tu ejemplo hablará más fuerte que tus palabras.
El liderazgo
espiritual comienza con el ejemplo.
CONCLUSION
Genesis 3:21
DIOS NO BUSCA
HOMBRES PERFECTOS; BUSCA HOMBRES QUE ASUMAN SU LUGAR
Dios no abandona al hombre, Dios busca a Adán:
“¿Dónde estás tú?”
·
Dios lo confronta.
·
Dios trata con su pecado.
La historia no termina en el fracaso de Adán, la Biblia
continúa hasta llegar a Jesucristo.
Jesús
vino a hacer lo que Adán no pudo hacer.
·
Adán desobedeció, Cristo obedeció.
·
Adán cayó ante la tentación, Cristo
venció la tentación.
·
Adán trajo pecado, Cristo trae
redención.
·
Adán escondió su pecado, Cristo llevó
nuestro pecado sobre la cruz.
Por eso nuestra
esperanza no está en convertirnos simplemente en “mejores hombres”.
Nuestra
esperanza está en convertirnos en hombres rendidos a Cristo.