SERIE: LAS PARABOLAS
TEMA: LOS LABRADORES MALVADOS
TEXTO: MARCOS 12:1-12
INTRODUCCION
En el pasaje anterior vimos cómo los líderes religiosos había intentado desacreditar a Jesús ante el pueblo cuestionando su autoridad. Sin embargo, finalmente fueron ellos mismos los que quedaron en entredicho al no saber contestar a la pregunta de Jesús acerca del bautismo de Juan (Marcos 11:27-33). Aquí veremos que él tiene autoridad en virtud de que es el hijo del dueño de la viña, el heredero legítimo, el Hijo amado que el Padre envió.
DESARROLLO
No sólo contestó a su pregunta, también les advirtió de que estaban a punto de perpetrar el crimen más grave de la humanidad al planear matarle. Este se sumaría a los que ya habían cometido con todos los profetas que les habían hablado desde la antigüedad, pero lo que se proponían hacer en ese momento tendría una transcendencia incomparable y llevaría a la nación de Israel a una crisis sin precedentes, trayendo el juicio de Dios sobre ellos. En este sentido, debemos entender esta parábola en relación con la maldición de la higuera estéril que consideramos en (Marcos 11:12-14 & 20-26).
Como consecuencia de todo esto, el reino sería quitado del pueblo de Israel para ser entregado a los gentiles.
I. ¿CÓMO PODÍA UN CRUCIFICADO SER EL MESÍAS?
Daniel 9:26
Pero con esta parábola, el Señor estaba preparando también a sus discípulos para el desenlace final que se avecinaba.
- Todos ellos esperaban que, tal como enseñaba el Antiguo Testamento, el Mesías aparecería para reinar, que establecería su reino en Jerusalén y todas las naciones vendrían a rendir sus tributos allí ante él.
- ¿Qué pensarían cuando vieran a Jesús crucificado y hecho un espectáculo para todas las naciones? ¿No estaba esto en contra de todo lo que habían aprendido en las Escrituras? ¿Cómo podía ser Jesús el Mesías si los principales sacerdotes y los líderes de la nación judía le rechazaban? ¿No se habrían equivocado?
Cuando estudiamos el pasaje de la purificación del templo, consideramos que Cristo no podía comenzar a reinar todavía sobre un pueblo no redimido y por lo tanto ingobernable.
- Primero tenía que realizar la limpieza de sus corazones, preparándolos para poder cumplir la ley de Dios que es espiritual. Esta purificación sería llevada a cabo por medio de su propio sacrificio en la cruz.
- Esta era la razón por la que el Mesías tendría que morir.
II. LOS ELEMENTOS DE LA PARÁBOLA
Salmo 80:8-13
Los judíos estaban familiarizados con el simbolismo de la viña y de la vid.
Veamos algunos detalles de la parábola y su significado:
a. La viña es el pueblo de Israel
Isaías 5:1-7
La parábola comienza diciendo que "un hombre plantó una viña y la cercó de vallado". Este "hombre" de la parábola se refería a Dios mismo, quien separó una parte de su terreno para colocar en él a la nación de Israel. Todo esto coincidía con lo que Dios le había prometido a Abraham cuando le dijo que la tierra en donde estaba le sería dada a sus descendientes (Génesis 12:1-7). Esto tuvo su cumplimiento cuando Dios liberó al pueblo de Israel de los egipcios por medio de Moisés y más tarde Josué los introdujo en la tierra prometida después de su peregrinaje por el desierto durante cuarenta años.
b. Los labradores representaban a los lideres de Israel
La parábola continúa diciendo que el hombre arrendó su viña a unos labradores y después se fue lejos, enviando más tarde a unos siervos suyos para que recibiesen del fruto de ella. Al hablar de estos labradores, Jesús se estaba refiriendo a los lideres judíos, y así lo entendieron ellos cuando Jesús terminó de contar la parábola (Marcos 12:12).
Notemos la confianza que Dios puso en ellos cuando les entregó completamente la administración de su viña.
- Sin embargo, ellos no consideraron que esto fuera suficiente privilegio y quisieron explotar la viña para su propio beneficio únicamente.
- El Señor puso de manifiesto esta actitud de los líderes de Israel cuando el día anterior había limpiado el templo y les había acusado de convertir la casa de su Padre en una cueva de ladrones (Marcos 11:17). Quedaba claro que ellos habían perdido toda noción de ser los mayordomos o administradores del Señor y habían usurpado la posición de dueños de la viña.
c. Los siervos a los que el propietario enviaba representan a los profetas
Pero Dios nunca renunció a sus derechos sobre la viña y una y otra vez envió sus siervos con el fin de recibir los frutos de ella. Este contacto entre Dios e Israel se llevaba a cabo a través de los profetas que hablaban al pueblo en el nombre de Jehová.
Pero es triste pensar el maltrato que aquellos fieles siervos de Dios sufrieron cuando fueron a reclamar el fruto que Dios esperaba de ellos y que no era otro que la santidad, la obediencia y el amor de su pueblo. Ellos mismos tuvieron que sufrir en sus propias personas las consecuencias de la deslealtad de los dirigentes de la nación.
Además, notemos que en la parábola el Señor nos dice que envió a estos siervos en muchas ocasiones, con lo que está llamando nuestra atención sobre la paciencia de Dios, una paciencia que de ninguna manera merecían, ni tampoco valoraron. Romanos 2:4-5.
d. El Hijo es Jesús mismo
Finalmente, ante el persistente rechazo a los mensajeros de Dios, él envió a su propio Hijo, que no era otro que el Señor Jesucristo. Ahora bien, debemos comenzar por notar que Jesús no era un siervo más, él era el Hijo, el Mesías esperado. Y de esta forma estaba contestando a la pregunta que le habían formulado anteriormente: "¿Con qué autoridad haces estas cosas?" (Marcos 11:28). Y la respuesta quedaba clara: con la autoridad del Hijo, el legítimo Heredero.
Por otro lado, vemos la paciencia y la misericordia de Dios, que a pesar del continuado rechazo del pueblo hacia los profetas, aun así envió a su propio Hijo con el fin de ofrecerles una mayor revelación y que de esta manera comprendieran la gravedad de su actitud, aunque tampoco esto les aprovechó: Hebreos 1:1-2.
e. La decisión de matar al Hijo
Durante siglos le habían negado al Dueño el fruto de su viña, manifestando una abierta rebelión contra él, pero ahora se disponían a cometer el mayor crimen que la humanidad puede imaginar: matar al mismo Hijo de Dios. En la vida normal, un dueño no actuaría con tanta paciencia, ni tampoco los labradores serían tan crueles. Pero esto encajaba perfectamente con la realidad de Israel y Dios.
La parábola ilustra los pensamientos de los líderes judíos mientras se preparaban para dar muerte a Jesús. Lo que en el fondo ellos estaban buscando era ocupar el lugar de Dios. Esta fue la misma tentación que el diablo presentó con mucho éxito delante de Adán y Eva: "Seréis como Dios" (Génesis 3:5). Esta sería la culminación de una larga historia de resistencia contra Dios.
f. El momento de rendir cuentas
En la parábola hemos visto que la viña estaba equipada con todo lo necesario para que el trabajo de los labradores fuera fácil y productivo. Se nos dice que además de haberla cercado de vallado, también cavó un lagar y edificó una torre. Es decir, todo estaba preparado para que el fruto estuviera listo cuando los mensajeros del dueño vinieran a reclamarlo. Este era el propósito por el que el dueño había preparado todo aquello. No es difícil darnos cuenta de que la inversión no tendría ningún sentido si finalmente no se obtenía algún fruto de ella. Pero a pesar de que Dios había distribuido generosamente sus dones entre ellos, cuando llegó el momento de entregar el fruto, ellos se lo quedaron para sí mismos. Esto es un ejemplo más de la ingratitud del hombre hacia Dios.
g. La viña sería entregada a "otros"
Como hemos visto, Dios respondería al asesinato de su Hijo destruyendo a los labradores que habían sido contratados, y también entregando la viña a otros, como explica Mateo; "a gente que produzca los frutos de él" (Mateo 21:43). Aunque aquí no se explica en detalle quiénes serían los "otros", el desarrollo del Nuevo Testamento nos aclara que se refiere a los gentiles.
En cualquier caso, el principio espiritual que aprendemos aquí es que si Dios nos da algo para hacer y no lo hacemos de tal forma que él sea glorificado, sino que actuamos en nuestro propio beneficio, él nos lo quitará y se lo entregará a otros.
"La piedra que desecharon los edificadores". A partir de aquí el Señor deja la parábola acerca de la viña para referirse a otra profecía que encontramos en el Salmo 118. Recordemos que en su entrada triunfal en Jerusalén, las multitudes le habían aclamado con las palabras de este salmo (Salmo 118:26), (Marcos 11:9).
CONCLUSION
Mateo 21:42
No desechemos nosotros también a la Roca de nuestra salvación.


