2019

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Tuesday, August 11, 2026

Parabola de los dos Deudores/Perdon sin Limite

 


TEMA: PARÁBOLA DE LOS DEUDORES/PERDON SIN LIMITE

TEXTO: MATEO 18:21-35

INTRODUCCION

Esta parábola es relatada por Jesús después de una pregunta de uno de sus discípulos. ¿Cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peque contra mí?  ¿Hasta siete? Así que está asociada con lo que es el perdón.

DESARROLLO

Es importante entender que el perdón no es estar de acuerdo con el que nos ha ofendido, sino que es un acto de estar a cuentas con Dios primeramente como con el prójimo. El perdón libera al que ofendió como al ofendido, Isaías 1:18.

I.               LA MAGNITUD DE LA DEDUDA

Mateo 18:24

Vemos que la deuda era muy grande, sobre todo al hacer la comparación a la moneda de hoy:

·      1 talento: 6000 denarios

·      1 denario:  era el salario de un día, Mateo 20:2.

·      10,000X6000 talentos:  60,000,000 de denarios/(365/355) días del año hebreo= 164,000/169,000 años

·      (NBLH)  "Al comenzar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10,000 talentos (216 toneladas de plata).

·      (NVI)   Al comenzar a hacerlo, se le presentó uno que le debía miles y miles de monedas de oro.

·      Un talento de plata vale cerca de $30,000 USD=300 millones USD, mientras que un talento de oro supera los $2,800,000 USD=28,000 millones.

1.     El pecado creó una deuda que nosotros no podíamos cancelar

El problema del ser humano no es simplemente que ha cometido algunos errores.

El pecado nos separó de Dios: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” Romanos 3:23

No podíamos arreglar nuestra condición por nuestras propias fuerzas.

2.     Dios no ignoró nuestra deuda; decidió perdonarla

El rey pudo exigir justicia inmediatamente.

Pero tuvo misericordia: “El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda.” Mateo 18:27

Le perdonó la deuda: Eso es gracia.

La salvación no consiste en que nosotros pagamos nuestra deuda con Dios.

Cristo pagó lo que nosotros nunca hubiéramos podido pagar.

Antes de pensar en lo que alguien nos debe, debemos recordar: ¿Cuánto me ha perdonado Dios a mí?

A veces somos muy buenos llevando cuentas de las ofensas que otros nos hicieron y muy malos recordando las misericordias que Dios nos ha mostrado.

II.            LA CONSECUENCIA DE LA DEUDA

Mateo 18:25-27

La deuda viene cuando la persona pide prestado sobre su capacidad de pagar, y cuando no puede, se hace esclavo del acreedor, Proverbios 22:7.  Jesús compara lo bueno del rey con lo bueno del Padre Celestial.

III.          EL PERDON

Mateo 18:28-35

El perdón es el regalo más grande que hemos recibido de parte de Dios, por lo tanto, es nuestra responsabilidad también dar el regalo del perdón a otros.  Muchos no perdonamos a los demás cuando hemos sido perdonados por el gran amor de Dios.

1.   El llamado a un perdón ilimitado

Pedro pensaba que perdonar siete veces era generoso. Pero Jesús rompe el límite y enseña que el perdón debe ser infinito, porque refleja el carácter de Dios.

Verdad clave: El perdón no es una emoción, es una decisión.

  • No se trata de contar ofensas, sino de reflejar gracia.
  • Perdonar no minimiza el daño, pero libera el corazón del rencor.

El creyente que perdona demuestra que ha entendido la profundidad del perdón recibido en Cristo.

2.   La parábola del siervo sin misericordia

Jesús cuenta la historia de un siervo que debía una cantidad impagable a su rey. El rey lo perdona completamente, pero ese mismo siervo se niega a perdonar una deuda mínima a su compañero.

·       Dios nos ha perdonado una deuda imposible de pagar.

·       Negarnos a perdonar a otros revela ingratitud y orgullo.

·       El perdón recibido debe convertirse en perdón ofrecido.

Quien ha experimentado la gracia de Dios no puede retenerla; debe extenderla.

3.   Las consecuencias de un corazón endurecido

El rey, al enterarse de la falta de misericordia del siervo, lo entrega a los verdugos. Jesús concluye: “Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de corazón.”

Verdades clave:

·       El perdón superficial no transforma.

·       El resentimiento encadena el alma.

·       La falta de perdón impide experimentar la paz de Dios.

Perdonar no es olvidar, es dejar que Dios sane lo que el otro dañó.

IV. LA FALTA DE PERDÓN SE CONVIERTE EN UNA CADENA

El siervo perdonado salió libre, pero después convirtió su corazón en una prisión.

Él había sido liberado de una deuda, pero permaneció esclavo de su resentimiento.

¡Qué paradoja!

El rey le había quitado las cadenas de su deuda, pero él mismo se puso las cadenas de la amargura.

1. El resentimiento nos mantiene atados al pasado

Cuando no perdonamos, muchas veces pensamos: “Yo quiero que esa persona pague.”

Pero terminamos pagando nosotros emocionalmente.

La persona que nos hirió quizá sigue con su vida, pero nosotros seguimos reviviendo:

  • lo que dijo,
  • lo que hizo,
  • cómo nos trató,
  • lo injusto que fue.

La ofensa ocurrió una vez, pero el resentimiento puede hacer que la experimentemos cien veces.

2. Perdonar no significa aprobar

Esto es importante. Perdonar no significa:

  • negar lo ocurrido,
  • justificar el pecado,
  • permitir abuso,
  • eliminar límites saludables,
  • confiar nuevamente automáticamente,
  • evitar consecuencias legales o disciplinarias.

Perdonar es entregar la deuda a Dios y dejar de buscar venganza personal.

PERDONAR ES UNA DECISIÓN, NO SIEMPRE UN SENTIMIENTO

CONCLUSION

Lucas 17:3-5

El privilegio mas grande que tenemos es poder mostrar la gracia de Dios a los demás a través del perdón. El perdón no es estar de acuerdo con el que nos ha dañado, si no recibir libertad en nuestra vida para evitar que brote toda raíz de amargura.

EL PERDÓN ES UNA EVIDENCIA DE QUE ENTENDEMOS EL EVANGELIO

Tres preguntas para examinar nuestro corazón

1. ¿A quién necesito perdonar?

Tal vez es:

  • un padre,
  • una madre,
  • un hijo,
  • un hermano,
  • un esposo,
  • una esposa,
  • un amigo,
  • un pastor,
  • un compañero,
  • alguien que te traicionó.

2. ¿Qué deuda sigo cobrando?

Tal vez constantemente dices: “Después de todo lo que me hizo...”

Quizás todavía estás cobrando una deuda que Dios te está llamando a entregar.

3. ¿He olvidado cuánto me perdonó Cristo?

Esta es la pregunta más importante.

Cuando miramos la cruz, entendemos que:

·      Yo tenía una deuda que no podía pagar.

·      Cristo pagó mi deuda.

·      Ahora yo debo aprender a extender gracia.

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