SERIE: LAS PARABOLAS
TEXMA: LA PARABOLA DE LA MONEDA PERDIDA
TEXTO: LUCAS 15:8-10
INTRODUCCION
Podemos ver el valor de lo perdido y el corazón de Dios que busca restaurar. En esta parábola comprendemos que Dios no considera insignificante a quien se ha perdido, sino que lo busca con amor hasta encontrarlo y celebra su restauración.
Algo puede estar perdido y seguir teniendo valor.
- Hay una gran diferencia enorme entre perder algo y dejar de darle valor.
- Cuando perdemos algo que consideramos insignificante, quizá decimos: “Bueno, algún día aparecerá.”
- Pero cuando perdemos algo de verdadero valor, lo buscamos.
¿Por qué?
Porque aquello que buscamos tiene valor para nosotros.
- Jesús utiliza esta pequeña historia para mostrarnos algo profundo acerca del corazón de Dios.
- La moneda perdida tenía suficiente valor para hacer que aquella mujer encendiera una lámpara, barriera la casa y buscara diligentemente hasta encontrarla.
Aquí encontramos una poderosa verdad: Lo que está perdido no ha perdido su valor ante los ojos de Dios.
DESARROLLO
I. VALEMOS MUCHO PARA DIOS
La moneda NO había dejado de ser una moneda porque estuviera perdida.
Su ubicación había cambiado, pero su valor no. Eso es importante espiritualmente porque hay personas que piensan:
· “Como he fallado, ya no valgo.”
· “Como me alejé de Dios, ya no puedo regresar.”
· “Como cometí demasiados errores, Dios ya no me quiere.”
Pero la parábola nos enseña que: La condición de perdido no elimina el valor de una persona.
Satanás quiere que pensemos que al fallar perdemos nuestro valor delante de Dios
- Una de las estrategias del enemigo es atacar nuestra identidad.
- Primero nos lleva al pecado y después nos dice: “Ahora ya no vales nada.”
La persona que está perdida no necesita escuchar solamente cuánto ha fallado, también necesita escuchar que todavía hay esperanza.
No confundamos el estar perdido con no tener valor. Son dos cosas completamente diferentes:
- Puedes estar lejos de Dios y todavía ser objeto de su amor.
- Puedes haber caído y todavía puedes levantarte.
- Puedes haberte apartado y todavía puedes regresar.
II. EL CORAZON DE DIOS
Lucas 19:10
La mujer tenía nueve monedas, pudo haber dicho: “Todavía tengo nueve. No importa.”
Pero no. Una estaba perdida y eso era suficiente para comenzar una búsqueda.
Dios tiene un corazón que busca y restaura lo que se ha perdido.
a. Enciende una Lampara
¿Por qué?
Porque necesitaba luz para encontrar lo que estaba perdido. La oscuridad representa todo aquello que intenta esconder al ser humano:
- pecado
- confusión
- dolor
- vergüenza
- desesperanza
- indiferencia espiritual
Pero Dios enciende su luz, Juan 8:12.
Cuando Dios comienza a trabajar en una persona, la luz comienza a revelar lo que estaba escondido.
b. Barre la Casa
Dios pone orden a nuestra vida para que podamos encontrar la salvación, pero lo primero que nos muestra es Nuestro desorden espiritual y la necesidad de limpieza.
- Es decir, esto no es una búsqueda superficial ni de apariencia.
c. Busca con Cuidado (Diligencia)
Quiere decir que no se rindió, que no buscó solo por 5 minutos, que no busco superficialmente. Necesito de la luz y del orden para buscar profunda y diligentemente.
d. Se Alegra
Cuando una persona se arrepiente, el cielo celebra. No importa:
· cuánto tiempo estuvo perdida,
· qué errores cometió,
· cuán lejos llegó,
· cuántas veces cayó.
Cuando regresa a Dios: hay gozo en el cielo.
El arrepentimiento no produce rechazo; produce celebración
Lo perdido puede estar fuera de lugar, pero nunca está fuera del alcance de Dios.
III. LA MONEDA ESTABA EN CASA
¿Dónde encontró la moneda?
La moneda no estaba necesariamente fuera de la casa, estaba perdida dentro de ella.
Esto nos enseña que es posible estar dentro de la casa y estar perdido.
Hay personas que están dentro de una iglesia, pero espiritualmente están lejos de Dios. Jesús habló de personas que tenían apariencia religiosa, pero su corazón estaba lejos.
Por eso no debemos confundir:
· asistencia con relación,
· actividad con intimidad,
· religión con transformación.
Podemos estar cerca de las cosas de Dios y, al mismo tiempo, estar lejos del Dios de las cosas.
CONCLUSION
Mateo 9:13
Dios vino a buscar lo que se había perdido.
