SERIE: ALTARES
TEMA: REPARANDO EL ALTAR
TEXTO: 1o. REYES 18:30
INTRODUCCION
Reparar: arreglar, restaurar o enmendar algo que ha sufrido algún daño, deterioro o rotura para devolverlo a su estado original o buen funcionamiento.
El pueblo de Israel estaba viviendo tiempos de apostasía y crisis espiritual. El rey Acab y Jezabel había introducido y promovido la idolatría, llevando al pueblo a la adoración a Baal y Asera, abandonando así la adoración a Jehová, 1º. Reyes 18:19.
Elías fue llamado por Dios para confrontar esta apostasía, desafiar a los profetas de Baal y Asera, y llamar al pueblo a arrepentirse y volver al Señor para así restaurar la adoración al Único y Verdadero Dios de Israel, Jehová.
Hoy el altar representa nuestra vida espiritual
- Nuestra oración.
- Nuestra adoración.
- Nuestra comunión diaria con Dios.
- Nuestra obediencia a Su Palabra.
Así como estaba Israel, hay muchos del pueblo de Dios hoy, que han descuidado su relación con Dios para levantar altares idolátricos.
DESARROLLO
I. RECONOCER
1º. Reyes 18:21
Debemos reconocer que nuestro altar esta derribado por nuestra indefinición. Esto no sucede de la noche a la mañana, es un proceso:
- Cuando dejamos de orar
- Cuando dejamos de leer la Biblia
- Cuando permitimos el pecado sin arrepentimiento
- Cuando las prioridades del mundo ocupan el lugar de Dios
Muchas veces el altar no desaparece; simplemente queda abandonado.
ESTAMOS asistiendo a la iglesia mientras nuestro altar personal está deteriorado.
- El fuego no cayó sobre un altar destruido.
- Primero hubo restauración, luego manifestación.
1. Divididos entre Dios y el mundo, Mateo 6:24.
2. Amar más al mundo que Dios, teniendo prioridades equivocadas, 1ª. Juan 2:15.
3. Falta de compromiso con Dios, Apocalipsis 3:15
4. No conocemos verdaderamente a Dios quien decimos adorar, Hechos 17:23.
Del mismo modo, Dios sigue buscando corazones dispuestos a reparar lo que ha sido descuidado para luego derramar Su poder.
II. INVOCAR A DIOS
1º. Reyes 18:24
Para reparar el altar se debe invocar de nuevo a Dios.
Invocar: llamar en voz alta o clamar, llamar a una persona por su nombre
- Invocar al Señor es llamarlo audiblemente, es decir Su nombre en voz alta llamando su atención o pidiendo su ayuda.
Esto implica la necesidad de restaurar nuestra relación con Dios, especialmente cuando hemos descuidado nuestra fe.
- Reconocer nuestra dependencia de Dios
- Invocar a Dios produce respuesta y salvación, Hechos 2:21.
- Trae revelación, Jeremías 33:3.
A menos que invoquemos a Dios, no podremos restaurar el altar que se ha derribado.
III. EDIFICADO EL ALTAR
1º. Reyes 18:31-32
El altar fue edificado con las piedras, por Elías, no por Dios, y este fue la base para que Dios derramara su fuego.
Identidad: Las piedras recordaban la historia y el pacto de Dios con Jacob.
Esto nos recuerda:
- La fidelidad de Dios a Su pacto.
- La identidad del pueblo de Dios.
- La necesidad de unidad.
Cada piedra debía colocarse en su lugar, la restauración no ocurre por emoción, sino por decisión y perseverancia.
Lo levanto en el nombre de Jehová.
El nombre de Jehová representa su carácter:
- Su poder.
- Su fidelidad.
- Su santidad.
- Su autoridad.
Elías no buscó fama personal ni reconocimiento humano.
Toda adoración verdadera exalta a Dios
· El centro del altar no era Elías.
· El centro era Jehová.
Cuando edificamos nuestra vida en el nombre de Jehová, edificamos sobre un fundamento firme.
CONCLUSION
1o. Reyes 18:37-39
Un altar restaurado hace descender la gloria de Dios y esto produce adoración verdadera, cuando Dios es exaltado, sobre todo.
Cuando avivamos el fuego de Dios en nuestra vida, también impactamos a quienes nos rodean.
Nosotros somos el sacrificio vivo, Romanos 12:1-2.

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