SERIE: LO QUE JESÚS TE PREGUNTA
TEMA: ¿DÓNDE ESTÁN LOS QUE TE ACUSAN?
TEXTO: JUAN 8:10 (RV60)
INTRODUCCION
Esta mujer fue arrastrada públicamente, humillada y colocada frente a Jesús para ser juzgada. Sus acusadores estaban listos para condenarla. Pero después de que Jesús habló, algo sorprendente ocurrió: todos se fueron.
Cuando llegamos a Juan 8:10 vemos un momento muy personal: solo quedan dos personas: la mujer y Jesús.
Este momento nos enseña verdades profundas sobre la gracia, la misericordia y la transformación. Esta es una pregunta que muestra la bondad de Dios.
DESARROLLO
I. JESÚS NOS ENFRENTA PERSONALMENTE
“Enderezándose Jesús…”
Jesús se levanta y dirige su atención completamente a la mujer. Antes había una multitud, acusadores y ruido y ahora hay silencio y un encuentro personal.
Dios muchas veces nos lleva a momentos a solas con el dónde:
- desaparecen las voces de la gente
- desaparecen las acusaciones
- desaparece el ruido
- solo quedamos nosotros frente a Él.
La fe cristiana no es solo tradición o religión; es un
encuentro personal con Jesús.
Muchos viven preocupados por lo que dice la gente, pero lo que realmente
importa es: ¿Qué dice Jesús de mí?
II. JESÚS SILENCIA A LOS ACUSADORES
“¿Dónde están los que te acusaban?”
Los acusadores desaparecieron porque ninguno era perfecto. La Biblia enseña que hay un acusador de nuestra alma: Apocalipsis 12:10 llama a Satanás “el acusador de nuestros hermanos”.
Muchas personas viven cargando voces de acusación:
- “No sirves”
- “Dios no puede usar a alguien como tú”
- “Tú eres el mismo de siempre, no has cambiado”
- “Si te vieran los hermanos”
- “hipócrita”
Pero cuando Jesús entra en escena, las acusaciones pierden su poder.
Romanos 8:33–34 dice: “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.”
Recuerda: No estamos llamados a ser acusadores, sino restauradores.
“¿Dónde están los que te acusaban?”
Cuando Jesús interviene:
· la culpa pierde poder
· la vergüenza pierde dominio
· el pecado es perdonado, si te arrepientes
Porque la gracia de Dios, si la recibes, siempre será más grande que la acusación.
III. JESÚS OFRECE UNA NUEVA OPORTUNIDAD
Juan 8:11
Jesús hace dos cosas al mismo tiempo:
- Misericordia – “YO tampoco te condeno”, le perdonó la vida
- Da gracia – “Vete”, no la avergonzó mas
- Nueva vida – “desde ahora no peques más”, un nuevo comienzo
Jesús no ignora el pecado, pero tampoco destruye al pecador.
Le da:
- Perdón
- Transformación
Ese día la mujer esperaba piedras, pero encontró misericordia. Ella pensó que su historia terminaría en condenación, pero terminó en restauración.
CONCLUSION
Juan 8:7
Ninguno es tan santo como para poder señalar el pecado otros. Estos, su intención no era hacer justicia, si no tentar a Jesús, por lo tanto, su corazón quedo desnudo ante la santidad de Dios. No hagamos lo que los judíos hicieron, acusar. Hagamos lo que Jesús hizo, restaurar.
tentándole, para poder acusarle. Si Jesús hubiera ignorado la ley de Moisés (Levíticos 20:10; Deuteronomio 22:22)

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